Mi pesca de la dorada

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Cebos

Ir a pescar con dos clases de cebos, unos duros y otros blandos, dependiendo del estado de la mar o si la morralla o los cangrejillos atacan nuestros cebos.

En cuanto detecto que la morralla o los cangrejos atacan la carnada puesta, pongo titas  o cangrejillos también he empleado cañaíllas para que se entretengan, además la dorada les ataca estupendamente.

El deber del pescador que se precie, es saber en la zona que va a pescar cuales son los cebos mas propicios, no todos los cebos incitan a las doradas de la misma forma, poner navajas en una zona carente de ellas no creo que sea muy adecuado o, mejillones  en fondos limpios, las gusanas y sobre todo las que citaré mas adelante, creo que no fallan nunca ,si por los alrededores hay doradas.

La presentación de los mismos, exquisita, no dejando que los cebos pierdan todo su atractivo por estar en el anzuelo minutos y minutos.

Tengo observado que si he ascado alguna carnada algo pasada las doradas pequeñas si las han atacado, pero todas las que he cogido de mas de 2 kilos siempre ha sido con cebos vivos o frescos.

Cebos que no me han despreciado las doradas son:

  • Gusanas tales como titas, en sus varias presentaciones, lo mismo con las llamadas americanas , las de playa, las de canutillo, las de serrín...

  • Crustáceos y moluscos tales como las navajas, con balbas y sin balbas, mejillones, galeras, cangrejos verdes, langostillos, ermitaños, gambas, sin olvidar la sardina.

La licra o hilo elástico ayuda mucho a la presentación y a que no se desprenda la carnada.

Lugares que he frecuentado

 
Comprendo que hablar del río piedras a los foristas de Despeñaperros para  arriba, es algo difícil de localizar. Allá por los mediados de los setenta, tuve la suerte de pescar las doradas en ese río o ria, yo no sabia lo que es pescar doradas hasta que me encontré con mis cañas en la zona de piedras negras, solo decir que pescaba con galeritas, cada galerita que ascaba era una dorada, solo había que tener en cuenta la corriente  que no fuera muy fuerte.
  • La playa de Montijo, en San Lúcar de Barrameda, con vientos flojos, de levante,

  • La playa de la Ballena, en Chipiona, solitaria, unos cuantos locos con nuestras cañas, gusanas de canutillo, galeras, navajas recién cogidas.

  • La playa de Fuentebravia en el Puerto de Santa Maria, con algo de levante entraban las doradas( la de la fotografía) y como no, sargos de gran tamaño.

  • Cabo Roche, entre la Barrosa y Conil de la Frontera, cuando el levante apretaba, era un lugar resguardado, el día que a las doradas les daba por comer, salías con la espalda y brazos hechos un cristo.

  • Las playas de Fuente del Gallo, de la Fontanilla, playa de los Bateles y la playa del Palmar, aquí tendría que hacer un alto. En los años 70 y 80, cuando se daban las doradas te podías permitir el lujo de seleccionarlas. Junto con la playa de los Lances en Tarifa que hasta en los años 90 y entrados, ha dado doradas, en cantidad.

  • He tenido también la suerte de pescar en la playa de Getares o de San García

Para no alargar la cosa, un salto al espigón de Cabo Pino, que desde el año 79 u 80 en que se construyó hasta hace poco unos años, sólo hacía falta estar pescando en los meses de septiembre y octubre, con viento de poniente y como cebo navajas con sus valvas o gusanas de playa, meses en los que la doradas se acercaban a la costa.

Tengo que decir que me tengo por un privilegiado, primero por haberme dedicado de lleno a este deporte y segundo por haber dispuesto de tan bellos lugares con tal riqueza piscícola y, que mi único mérito es haber estado en ellas sin grandes conocimientos ni sofisticados aparejos.

 
 
Segunda técnica 

La otra  técnica o forma de pescar la  dorada, que he practicado ha sido en fondos rocosos.

Era muy corriente el creer que las doradas estaban siempre a varios metros de la orilla de la playa, pero la dorada se acerca  a los roquedos  costeros a  comer mejillones. No estoy hablando de pesca con boya, pescábamos con las mismas cañas que utilizábamos en fondos arenosos, los mismos carretes con bobinas distintas ya que las teníamos preparadas con hilos mas fuertes.

Un buen compañero de pesca y excelente amigo, habida cuenta de que no pescábamos doradas, en playas abiertas y de fondos limpios, me instó a probar la pesca en fondos rocosos.

Era muy corriente el creer que las doradas estaban siempre a varios metros de la orilla de la playa, pero la dorada se acerca  a los roquedos  costeros a  comer mejillones, por ejemplo.

Lanzábamos a escasos metros del roquedo que nos parecía mas oportuno para una vez claváramos al pez fuese mas fácil la obtención. Estudiamos los pros y los contras, sobresalían los contras, los dos principales escollos, eran los plomos y los sedales, hay que tener en cuenta que estoy hablando de los finales de los años 70,

La perdida de plomos era espectacular había sesiones en las que perdíamos hasta 40 plomos, si bien es verdad que las capturas nos compensaban, nuestro bolsillo se resistía. Lo resolvimos empleando a modo de plomos, bujías de coches, nos aprovisionábamos en  algunos talleres del automóvil.

Como sea que los sedales se cortaban con mucha facilidad, pasamos a utilizar como mínimo de 0,60. Los coales largos y potentes, para cebar utilizábamos medias baratas las que rellenábamos  de sardinas y queso oloroso, las calábamos en los roquedos que estaban cerquita nuestro. Procurabamos llegar cuando la marea estaba baja y, con un pequeño salabar cogíamos  camarones que posteriormente empleábamos como cebo.

Leí en algún sitio que era importantísimo el orden  siguiente, primero colocar las medias, segundo lanzar la línea y por ultimo ir cebando del mismo mejunje que había metido en las medias. De no cumplir bien estos pasos se podían alejar los peces.

Ni que decir tiene, que pescábamos no solo doradas, también, herreras, budiones, sargos, doncellas, congrios y murenas.

¡ Ayyyyyyyyyyy, qué gloria de dias de pesca! ¡ Qué jornadas ! , casi me caen las lagrimas de pensarlo. Bueno, es broma pero si algún mayor lee este bodrio, estará de acuerdo conmigo.

Me olvidaba... dentro de la media metíamos mejillones machacados y, algunos desperdicios que nos daban en la pescadería conocida,”too pa dentro” como me decía mi gran compañero, las medias quedaban hechas un asco de mordiscos y completamente inservibles para otras jornadas.

Cebos

Los cebos que empleábamos son los denominados duros y, teníamos cuidado en presentarlos bien, y frescos.

Un buen salabar, nos ayudaba a sacar y subir a nuestros pies las piezas de  buen peso.

Los camarones vivos hacían estragos a poco que las condiciones climatológicas nos eran favorables y, habíamos creado un buen  "enguao", las piezas que cobramos iban llenando la red que teníamos sumergida en el agua para mejor conservación de las piezas.

Procuramos pescar las 6 horas de subida de marea, a nosotros nos parecían mejores momentos y tiempo mas que sobrado para pescar y no hacerse demasiado pesado.

Concluyendo

He pasado jornadas muy buenas detrás de las doradas, no puedo negarlo, desgraciadamente ya sea por su escasez o por que los años no pasan y mis lances dejan ya mucho que desear, me consuelo recordando esos buenos momentos y, contando batallitas  como corresponde a mi edad.

Por último las doradas donde mejor están una vez pescadas es en la cocina, preparándose de mil formas, personalmente las doradas de mas de un kilo me gustas elaboradas a la sal o,  sobre una base de patatas con rodajas de naranja, colocadas en los cortes a través de su cuerpo.

Desde hace años se crían  en cautividad y, se comercializan  con pesos de 250 ò 400 gramos, pesos que alcanzan a los 18 meses. Parece ser que estas piscifactorías están obligadas a echar al mar un numero de doradas y róbalos de vez en cuando, medida que  encuentro muy acertada, contrarresta un poco la ausencia  de estas especies.

A las doradas se les puede pescar desde embarcación, pesca submarina, con boya,

Dejo estas modalidades para compañeros que quieran escribir sus experiencias, sobre las mismas.

 

Un saludo cordial,

Eduardo.

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