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En ese
espacio de tiempo lo suficientemente largo para pensar en solitario o
comentando con los compañeros, en que se esta fallando?, que es lo que no
hacemos bien?,cuando las doradas son esquivas
Se que hay doradas mas
grandes o mas pequeñas y, me he provisto de cebos que les son apetitosos,
realizo lances entre los 15 y 140m. ,sigo casi al pie de la letra los
consejos de los maestros pescadores en libros, artículos, etc...
Compro las cañas que me han aconsejado, carretes, hilos, plomos, etc.,
etc.,es como el suplicio de “tantalo”, están a una docena de metros, pero no
doy con ellas.
Paso
de largo de sus distintos nombres, según lugares o de sus características
biológicas, de sus habitats o de su ciclo reproductor.
No
porque no sea interesante, que si lo es. A mi lo que me interesa como
supongo a la media docena que lea este articulo, es pescarlas. Nosotros no
somos ictiólogos y los que lo sean saben de la dorada lo suficiente para no
tener que recordárselo.
Con
el fin de saber de que especie hablamos, creo que basta con decir que
pertenece a la familia de los espáridos, familia muy común en el mar
Mediterráneo y, tengo entendido que desde hace unos años como se han
calentado las aguas del Atlántico y Cantábrico, han aparecido con mas
asiduidad en esos mares.
El
pescador novato o principiante, puede distinguirla inmediatamente por su
franja dorada entre ojo y ojo, de donde toma su nombre, lomo de color gris
oscuro, costados plateados.
Profundizando
un
poco mas, observándola con un poco de detenimiento, veremos que tiene unas
leves manchas rojizas en los extremos de las mejillas, sus labios son
gruesos. Sus
mandíbulas están muy bien armadas de molares preparadas para triturar su
pitanza.
Las doradas
se desplazan a lo largo y ancho de la costa, acercándose a escasos metros de
la orilla. Su peso puede alcanzar los 8 k. para regocijo de los pescadores.
Parece que
no hay varias especies o tipos de doradas, solo hay una.
Creo que no me equivoco
al decir que todavía hoy, nos preguntamos, cómo, con qué, cuándo y dónde
atacaremos a la esquiva dorada.
Para
despejar estas incógnitas se han
escrito docenas de libros y, miles de artículos.
He
conocido pescadores allá por los años 60,que salían a pescar “la dorada” y
como les entrase otra especie la despreciaban, ellos solo pescaban este
espárido, el tamaño de las mismas era muy apreciable.
Los
aparejos como todos sabéis por oídas o por edad, no tenían nada que ver
con los que utilizamos actualmente. Los buenos pescadores
regresaban a casa con
grandes piezas, cuando el estado de la mar y las condiciones climatológicas
eran proclives para la pesca. Quiero decir que, no obstante, a la riqueza
piscícola, recuerdo que también volvían ”bolos”, seguramente por eso la
esquiva y desconfiada dorada era tan deseada.
De
las varias técnicas que hay para pescar la dorada, he practicado solo dos.
Al
lanzado, con cañas de 5m.de fibra de vidrio y, supongo que de acción
parabólica, no sabíamos de eso ni de muchísimas otras cosas que ahora
conocemos y tenemos, los veteranos comentamos muchas veces que estragos (pescatas)
hubiésemos hecho con los materiales que disponemos ahora, dada la gran
riqueza piscícola.
Posteriormente
ya con cañas de 4,20. y de 4,50m de acción de punta, de carbono y,
practicando el surf-casting, lanzando mi plomo detrás de esas olas que
podían levantar comida para las doradas perseguidas.
Los hilos
que he empleado han ido disminuyendo de diámetro, a medida que la calidad de
los mismos ha ido aumentando así hasta el o, 16mm., puentes de 12 a 15 m.
de longitud, de gran calidad, para combatir la dorada en esos últimos 10 m.
antes de llegar al rebalaje, donde luchara como lo brava que es, para
librarse del acero.
Si
nos fijamos cuando la dorada esta en la orilla o en nuestras manos, veremos
que tiene su rostro una expresión enojada. ,de mala uva, seguramente este
efecto lo da esa mandíbula inferior robusta y prominente
A
la vista de su dentadura, apreciaremos rápidamente que los anzuelos deben de
ser robustos, diría muy robustos, de acero y alta penetración, curvos de
pico de loro, empleo los gamakatsu del 2/0, 2, 3, y 4, o de vástagos largos
según la carnada, el tamaño de los anzuelos debe de estar de acuerdo con
los cebos que empleo.
El
empatillado de los coales muy cuidado, debo de tener en cuenta que una
dorada de mas de 2 kilos se defiende como” gato panza arriba”, pongo un coal
de 2m.de largo, que creo ideal ya que al comer la dorada y,darse cuenta de
que algo va mal ya este clavada, el diámetro del mismo del 0,30.
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El
diámetro de los hilos esta en consonancia con varios factores.
a) el
estado de la mar me dice que diámetro emplearé, no es lo mismo pescar
con un mar en calma que con un mar alborotado y sucio, los hilos
padecerán mas y por lo tanto debo de olvidarme de los finos.
b)
por el contrario, en fondos limpios sin roquedos y mar tranquilo,
puedo poner a prueba los hilos mas finos.
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Es
importante que recuerde que si el hilo madre y hilo del puente deben de
estar en optimas condiciones, el coal lo mismo, no tiene que tener nudo
alguno, ya que debilita su fuerza, debe de ser muy resistente a los
movimientos y tirones queda el pez para zafarse de tan terrible suplicio.
El
rebalaje, es un escollo que casi siempre actúa en mi contra y a favor de
la pieza y, también los primeros metros de la arena de la orilla, en esos
momentos no debo levantar la punta de la caña para elevar la pieza pues
puede traicionarme el coal y perderé el pez, quedándome con cara de tonto.
Por
último, me tomo todo el tiempo del mundo, para traerme la pieza con
tranquilidad no poniéndome nervioso, no quiero precipitarme por tener el pez
en el cubo. Recogeré dominando la pieza en todo momento, no dejando ni por
asomo que el hilo no este tenso, pues el pez puede aprovechar esa laxitud
para desprenderse.
Hay
quien defiende que los plomos deben de ser corredizos y, dejar el carrete
abierto, a mí me parece que con coales largos no es necesario, pero esta
idea como otras tantas en la pesca no se deben desechar y, menos si al
pescador les son efectivas. Yo tenso el hilo dejo el freno del carrete
bastante abierto, pues con ese coal de 2 m. cuando el puntero me avise
seguro que la dorada ha mordido el anzuelo.
He
empleado siempre dos cañas iguales, eso me permite lanzar a diferentes
distancias e ir probando hasta llegar al lugar donde están las dichosas
doradas, los lances procuro hacerlos en abanico, si no tengo pescadores
cerca, a los que pueda molestar.
Recomiendo
que cuando se clave una dorada se haga una señal en el hilo a la altura del
pikup del carrete, como comprobación de distancia y repetir lances a la
misma distancia.
Los
porta-cañas los planto levemente inclinados hacia atrás, las cañas con los
carretes los tengo mirando a tierra, así cuando las cañas se inclinan
hacia atrás o se ponen verticales, es señal casi inequívoca de que un pez ha
picado.
Aprovecho
para decir que de esta forma por la noche casi nunca necesito luminosos,
las punteras llevan cintas refractantes, al enfocarlas veo sus movimientos.
Una
vez que la puntera de la caña me detecta la señal de picada, que en
principio puede ser leve pero que a renglón seguido será violenta, cojo la
caña, (señalo) tenso un poquito el freno y le doy un ligero pero contundente
cachete, con el fin de clavar, el pez. No son necesarios esos tirones
exageradamente fuertes que a veces veo que compañeros dan a la caña, la
dorada si no ha comido bien escupirá el anzuelo.
Si
recojo la línea sin haber clavado el pez, hago al principio una lenta
recogida. si hay alguna dorada alrededor de mi cebo, tengo posibilidades de
que se lance a comer al ver que se le escapa la comida.
Hay que ver
la sensación tan agradable que me produce que al recoger el aparejo la
puntera de la caña se detenga, no puedo tirarla para atrás, por la fuerza
que el animal opone, siento sus movimientos, diría que los estoy viendo, en
esos momentos tengo a merced la presa, en mi mente se quieren acumular todos
mis pobres conocimientos y desarrollarlos de tal forma que el pez no pueda
conmigo. Estos momentos que van a transcurrir hasta que el pez este en el
cubo, quisiera que fuesen cortísimos pero por otro lado también quisiera que
no terminaran nunca. He pasado horas y horas esperando una buena clavada,
mis neuronas están en pleno trabajo. Incluso miro a los lados para ver si
alguien se ha dado cuenta de que traigo un buen pez.
Los
primeros tirones son muy potentes, tomándose sus descansos, luego empieza a
ceder y entre tirones y descansos que debo de contrarrestar con el freno
del carrete, llega donde se defiende de verdad, en el rebalaje, sus embistes
hacia la derecha o hacia la izquierda y, como no, hacia el fondo ponen en
peligro la captura si me apresuro en cobrar la pieza.
¡ Qué
hermoso espectáculo, cuando veo y compruebo en la punta de mi caña como la
brava dorada se defiende! No quiere salir de su habitat, ha nacido para
estar en el mar, para recorrerlo libre y ahora por un mal momento va a
perder su libertad, no comprende qué le esta pasando y por ello se defiende
una y otra vez, seguramente pensará en qué bicho ha mordido que le arrastra
en contra de su voluntad, ella no entiende de pescadores, cañas carretes o
anzuelos, lo único que sabe es que se ve impelida a la orilla y, no sabe
qué final tendrá su vida.
Seguramente
si pudiese comprobar los latidos de su corazón, vería que van al unísono que
los míos. Una
lucha mas por la supervivencia en la que hay un ganador y un perdedor como
siempre, pero, ¿cual le corresponde al pescador?.
No
quisiera desviarme, tengo a la dorada cerca del rebalaje, si el nudo del
puente es importante que este bien hecho para que al lanzar no pierda el
aparejo, importantísimo es, que este en condiciones optimas para el combate
final, por lo que el nudo del puente lo compruebo entre cada serie de
lances, es una pena perder piezas por culpa de estos descuidos que por
sabidos son muchas veces olvidados.
Cuando
tenga la pieza cerca de la orilla, pasaré el hilo puente al carrete dándole
varias vueltas de manivela, frenare el carrete un poco mas, lo suficiente
para dominar al pez, pero que tenga posibilidad de salir hilo si la ocasión
lo requiere. Traeré la pieza sin prisa pero sin pausa y poco a poco la
acercare a la orilla, para que actué el hilo del puente y me pondré
paralelo a la misma, haciendo entrar al pez por delante de la puntera de mi
caña, dominando la pieza mucho mejor.
No
caigamos en la tentación de quedarnos a varios metros de la orilla e ir
recogiendo el hilo rápidamente y de forma perpendicular a la playa.
Tengo
el pescado en el cubo (ya no pez), lo miro con satisfacción infinita la
hermosa pieza, tengo suerte se acercan algunos compañeros que han visto
desde allá lejos, mi lucha, como no, se alegran y me felicitan, mi ego crece
varios enteros, sólo una leve sombra aparece en mi mente... ¿cuando pescare
otra?.
No
he hablado de los plomos ya que soy un entusiasta del plomo español así
como de pescar con un anzuelo.
Algunos
compañeros pescan con un pie con dos anzuelos
He
leído que la dorada come constantemente, seguramente será así, (doctores
tiene la iglesia), pero muchas veces parece que no, dadas las horas que uno
se pasa sin clavar una, mis maestros en esto me decían que los mejores
momentos son los del atardecer y los del amanecer.
Jooo, ahora
me dicen que los mejores momentos son con el mar casi en calma y cuando el
sol esta en todo lo alto, sin comentarios..............
Tambien
leí que las doradas no viajan en grupos dado que son muy desconfiadas, en
esto si estoy de acuerdo, dado que pesco una dorada y tardo un tiempo en
pescar otra y, si la pesco.
En
estos últimos años supongo que la subida de las temperaturas del agua del
mar estamos cogiendo doradas durante casi todo el año. Hablo concretamente
del sur del Mediterráneo.
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