La pesca de la dorada

 

Textos y fotos de Jos Pagn Diaz,agradecemos su colaboracion para con esta web.

Todo sobre la pesca de la dorada
Introduccion
Pesca en playas
Pesca en calas
Pesca en acantilados
Pesca en escolleras
Pesca en puertos
 

LA PESCA EN PUERTOS

Todos debemos de saber que en los muelles comerciales está prohibida toda clase de pesca, como también en algunos o la mayoría de los puertos deportivos o de recreo y  pesqueros, en zonas de tránsito de embarcaciones que no ofrezcan ningunas garantías las distancias de seguridad. Pero por el contrario, también en la mayoría existen “zonas muertas” en las que no hay ningún problema para plantar nuestras cañas. Estas “zonas muertas” pueden ser: espigones interiores de las escolleras, pequeñas playas, antiguos desguaces... En todas estas zonas podemos anzuelar con la ayuda de nuestras técnicas y con el factor suerte a buenas doradas.

Las doradas recorren todos los rincones de las dársenas en busca de su alimento, el cual encuentran en cantidad y variedad según sea la zona de pasto elegida. Generalmente suelen efectuar el recorrido todos los días y casi a la misma hora, como si se guiaran por un reloj instintivo; eso los pescadores experimentados o “doraeros” lo saben, y las esperan en los sitios de costumbre con toda la “artillería preparada”, que no suele ser más de dos cañas por cabeza.

El equipo

Cañas: En estas zonas se pueden emplear de todo tipo, pero normalmente se utilizan las de lance  medio, ya que no es necesario transportar grandes plomadas para efectuar lances de surf, porque normalmente el mar suele estar en calma o casi en calma ; por lo tanto, las más recomendadas pueden ser: telescópicas o enchufables de 4-5 metros y de lance medio o pesado.

Carretes: de tambor fijo, con bobina de gran capacidad, no menos de 300m del 0,30.

Soportes de las cañas: Aquí se emplean los de cavilla o pinchos, clavados en la tierra o alguna grieta. También algunos nos fabricamos unos soportes giratorios y basculantes para darle el giro y grados que más nos convenga a la caña 

Plomos: generalmente de poco peso y deslizantes ya que los lances no suelen pasar de 40 - 50m y en algunos casos a muy pocos metros de la orilla. Pero siempre en función de la distancia,  del estado de la mar y posibles corrientes.

Anzuelos: como en todos los casos que estamos tratando tienen que ser fuertes y penetrantes, con un tamaño adecuado al cebo que se emplea, que por lo general son del nº 1-4 (a ser posible de pico loro, negros y de patilla corta).

Línea madre: debe de ser fuerte y resistente y de muy buena calidad del 0,30 de diámetro. También se puede utilizar línea trenzada si se prefiere.

Gametas: tienen que ser resistentes y de muy buena calidad, con poca o nula memoria, del color menos llamativo posible, del 0,25 - 0,30 de diámetro, y de una longitud de 50 - 100cm

Montajes: el tan nombrado en este artículo, compuesto de línea madre, plomo deslizante, perla, mosquetón quita-vueltas y gameta.

Salabre: en estas zonas es algo que debe ir en nuestro equipo, pues normalmente se pesca en alto y aunque generalmente es raro encontrarse sólo y te pueden echar una mano en caso de necesidad; también puede pasar lo contrario, como a mí mismo me ha sucedido algunas veces, en las que me las he tenido que ingeniar para echar la dorada a sitio seguro sin ninguna ayuda.

La técnica

Es en estas zonas donde hay que depurar las diferentes técnicas de cada uno al máximo, donde no vale poner cualquier cebo, plantar la caña y dejarlo a su suerte.

Las doradas de estas zonas están acostumbradas a sufrir constantemente y durante gran parte del año el bombardeo de plomadas, lanzadas por infinidad de especialistas, unos, y aficionados, otros. Muchas de ellas “salvadas en el último momento por su ángel de la guarda, cuando logran desanzuelarse al pegar la última trepá al visar el salabre”. Normalmente a éstas les llamamos veteranas residentes, capaces de llevarse una almeja o un cangrejo sin enterarnos, hasta que les damos vuelta por falta de picadas y nos  encontramos solo el reluciente anzuelo, o incluso muchas veces ni éste.

Normalmente y siguiendo la norma general, los “doraeros” tientan a  las doradas con los cebos que tienen por norma entrar en su menú según la zona. Por lo tanto, si esto no es así, más  trabajo y difícil lo tendremos si queremos pescar alguna. Cuando logramos anzuelar alguna con un cebo habitual de la zona lo consideramos suerte, pero si por el contrario, el cebo no es de su menú acostumbrado, cuando cae, decimos que es una casualidad o que se trata de una forastera.

Articulo elaborado por nuestro amigo Jopadi.