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| Articulo
enviado por Antonio Rojo.

Relato
de un dia de pesca con el cual hemos soñado todos |
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No importan las horas de espera cuando
una caña en la playa,que se mantiene erguida y tensa,mueve la cimera un
momento solo un poquito y vuelve a quedarse quieta,tras unos segundos de
suspense,se vuelve a mover,ahora algo mas pero vuelve a quedarse quieta
y al instante aunque nos parecen siglos se dobla un poco-y otro poco-y
otro poco mas,quedandose arqueada y dejando salir el hilo,entonces
señores y estando en una playa es el momento sublime de todos los tipos
de pesca,se nos quitan los dolores, las cojeras, los entumecimientos,y
corremos,corremos como galgos hacia las cañas,terminamos de
clavar,abrimos las piernas para buscar estabilidad,sposamos peso-dos,dos
y medio,tres o mas segun tira y saca hilo y entonces estamos solos ,ella
y nosotros aunque estemos con mas gente. |
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Estamos a mediados de noviembre, desde mi nuevo
domicilio en un pueblecito de Huelva, donde actuamente estoy viviendo
llamado Rosal de la Frontera he tenido que contactar con mi proveedor de
carnada en Cartaya, necesito titas medianas, mas bien chicas, como el
dedo medio, y gusanas de sangre, las tiene, me las guarda y me desplazo
a por ellas, son 120 km. de ida y otros tantos de vuelta, casi nada con
lo que aún me queda, pues a la mañana siguiente desde Rosal me desplazo
a la costa portuguesa que tengo enfrente, es un dia bueno, son 220
kilómetros de ida, hasta Sines, mi nuevo paraiso de pesca desde que
estoy en Rosal,llego a las diez de la mañana, me paro un momento y me
digo que tranquilo, miro el mar y me hago lo pregunta de siempre.¿
Espigon o playa?, he ahí la cuestion, pues no es lo mismo, no, cada uno
tiene su pescado, en el supuesto de que entre, así que tras la
indecision primera, me digo que playa, que o saco doradas o no saco nada
y monto mis cañas. La marea llena es a las tres de la tarde , no hay
viento, el sol arriba, así que podría ser mi día.
Antes de continuar me gustaría decirles que lo mio es la dorada, y
sobre todo la playa, he pescado en barco, conozco todos los pequeros
desde La Chullera en Málaga hasta Punta Candor en Cádiz, incluidos los
pesqueros dentro de Gibraltar y dentro de la Base de Rota, y a modo de
ejemplo estan Sotogrande, Torre Nueva, La Atunara -muy buena despues de
un buen levante-,Gibraltar con susacantilados, puesto ,Bahía Chica,
Punta Europa, Espigon de La Línea, Pantalan, Principa Alfonso, Crinavis,
Puente Mayorga, Tarifa (El Santo), Los Lances, La Duna,Bolonia, con su
Punta Caramiñal, que los pescadores concen como Punta Camarinal,Zahara
de los A., con su fortín, tan peligroso como bueno, Barbate, con la
desembocadura de su río y su Espigon, con sus palometas de muchos kilos,
y sus corvinas, Los Caños con sus corrientes en el hoyo del faro, El
Palamar, con sus sargos de arena, blancos y bonitos,Santi Petri, San
Felipe en Cadiz, El río San Pedro, dode a las doradas chicas les dicen
zapatillas, Vista Hermosa, -barrilete y doradas de varios kilos-,Fuente
Bravía, -donde a decir de un viejo pescador los tiburones se quitan los
dientes que se les mueven mordiendo el fondo de grea que no se puede
pisar con marea baja dado que te caes al momento y cuya historia que
apunto podría ser verdad a tenor de los numerosos dientes de tiburon que
se encuentran en la playa paseando por la misma sobre todo en ese tramo
hasta la verja de la base, de lo cual doy fe que los he visto -, la
misma Base, llena de doradas que viven en la boacana del río Salado,
Punta Candor, con su secreto de la zona de piedra y la zona de arena
como trazada a cordel en direccion sudeste, en fin, pesqueros que
conozco y que enumero únicamente para que quede constancia del
"SUFRIMIENTO "en el que ahora me veo al vivir tan lejos de la costa, si
bien aúnpodría mencionar los pesqueros de Huelva, tales como
Matalascañas, que está a ocho km. en direccion al Guadalquivir, desde
Torre de la Higuera, Torre del Oro, Piedras Negras, Mazagón, Muelle del
Vigía, donde el vigilante no nos dejaba entrar hace 20 años hasta que
tenía medio saco lleno de bailas, a las cuales tal como las iba sacando
les partía la cerviz con un apreton magistral a fin de inmovilizarlas en
la pasarela y que no se cayeran al rio-ria; Espigon de Huelva, donde
hace 24 años, cuando desde Sevilla nos desplazabamos hasta su entrada
final con la esperanza de que el guarda de Dragados no echase la cadena
que impedía entrar a la zona de espigon propiamente dicha, El Rompido,
Isla Cristina, etc....
Dicho esto a groso modo, aunque algo largo, que solo pretende
justificar mi ilusión por la pesca, reconozco que sigo como el primer
día, cuando voy llegando al pesquero estoy nervioso, y si antes me
entraban ganas de orinar, ahora más, debido a la edad.
Bien pues con estos "antecedentes", que he expuesto, heme aquí que,
volviendo al principio, decido quedarme en la playa, y la razón no es
otra que vivir , si puedo ese momento que yo llamaría mágico de la
picada de una dorada,
Dan las 12 de la mañana y una de mis cañas se dobla, es dorada, y
buena, poco a poco la acerco a la orilla, y tras ese correr por la ola
buscando soltarse consigo tenderla en la arena, soy feliz, y tras un
buen rato de espera otra de mis cañas se doble de nuevo, pero se va, la
tita está mordida, entonces paso a onerles dos anzuelos, uno al final y
otro con el hilo flojo en la mitad del cuerpo, saco cos más, dos doradas
preciosas, y antes de que den las 2 de la atrde, una caña que he puesto
lejos, en la playa estoy yo solo pescando se dobla ferozmente, me
despñlazo hasta donde esta, es una buena pieza, no puedo con ella, es
más , imagino que no es dorada, y de pronto enroco la caña y no hay
forma de sacar hilo, antes de romper totalmente dejo la caña metida en
el pincho y tenso al máximo, quedándose arqueada y fija, pero sin ceder
ni un centímetro.
Pasada una media hora, la caña por sí sola se endereza, vuelta a
correr hasta ella, y ahora sí, ahora noto que lo que tengo tira y tira
para romper, -yo pesco en la mayoría de mis carretes con el 40 arriba y
el 35 abajo-,y empieza la cuarta lucha de la mañana, no se qué será,
pero le voy ganando terreno, -por no decir agua,que sería lo própìo-, el
Sol arriba, el día claro, muy claro, la marea llenando, embestida tras
embestida, se va dejando venir, y de pronto veo el Sol en el agua, no
señores, no exagero, sólo la dorada con su blanca escama, cuando se
viene arriba y ladea su cuerpo puede reflejar la luz del sol que recibe,
entonces se nos oye decir, como autómatas "una dorada, una dorada", pero
no nos engañemos, ha sido vista y no vista, ha sido como decirno que
estoy aquí, que aún tengo fuerzas para luchar, se diría que lo que ha
hecho es enseñarnos quien es, parque al momento la perdemos de vista,
entonces sólo la trayectoria del hilo nos dice donde está, a qué
distancia, y cuanta agua nos separa aún de ella, dudamos si bajar la
caña, pero no pues el anzuelo puede mudar de postura, dudamos si cobrar,
con lo cual se fuerza mucho al pescado, y , si hay espacio suficienta en
la playa, opto por andar despacio para atrás, -como hacian los my
veteranos en la playa de Vistahermosa con las doradas y los pargos de
tres y cuatro kilos-,así lo hago, y así consigo sacarla, la segunda más
grande de mi vida, cuatro kilos doscientos, una maravilla, al menos para
mí,por eso lo cuento con la ilusion de que a aguien le guste este
acertadísimo día de pesca.

Antonio Rojo Morales
Contacta
con Antonio:
antoniorojomorales@hotmail.com
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