INTRODUCCIÓN
Que duda cabe que la dorada es uno de los
peces más perseguidos por la mayoría de los pescadores deportivos, tanto
por el tamaño que suelen adquirir en los ejemplares adultos (sobrepasando
en algunos casos los 8 kilos de peso), como en su lucha titánica una vez
que se sienten clavadas por el anzuelo, y cómo no, sin olvidarnos de sus
deliciosas carnes que nos deleitarán en la mesa preparadas de mil maneras.
Aparte de todo esto, no
conviene olvidar las dificultades que presenta sus capturas en la mayoría
de los casos, ya que son de costumbres caprichosas e impredecibles.
Dotadas de un instinto o inteligencia muy superior al de otros peces -
quizás al mismo nivel que la lubina - y si se me permite, exagerando
un poco, “capaz de reconocer al dueño de los aparejos que se encuentra en
sus correrías en busca de alimento en los pesqueros de costumbre” (sobre
todo en las castigadas zonas portuarias).
Pescar doradas ha sido desde siempre la mayor
ilusión de cualquier pescador deportivo por todo lo dicho anteriormente.
Muchísimo tiempo antes de que aparecieran las cañas con carrete ya las
pescaban auténticos artistas en la materia, utilizando rudimentarios
aparejos, compuestos en la mayoría de los casos por una lienza de cáñamo o
de nailon de un diámetro considerable, una gameta de nailon o hijuela que
nunca bajaba del 0,40 de grosor, un buen anzuelo, y la correspondiente
plomada corrediza o deslizante. Estos las esperaban en los sitios de
costumbre; por lo general, en cantiles o rocas y escolleras con fondos de
arena o de cascajo, donde sabían que entraban a alimentarse, y por
supuesto, donde podían alcanzar a poner el cebo – almeja, cangrejo o
caracola en la mayoría de los casos – en las zonas de paso o pasto.
Algunos de estos
pescadores que todavía quedan, pero pocos, cuentan, dicen, lo que se
divertían en esos tiempos, por la cantidad de capturas y peso de grandes
ejemplares, muy difíciles de ver ahora; claro, que esos eran otros
tiempos, la realidad de ahora es muy diferente, “las doradas han llegado a
aprender álgebra”, cada año que pasa parece que llegan a saber más y más,
se cogen menos, más pequeñas, hay años en los que parece que han
desaparecido; pero no, no es así, la dorada es un pez que sigue abundando,
aunque eso sí, cada vez menos, como todos los demás peces en general.
En este artículo voy a intentar reflejar con
un lenguaje de lo mas sencillo posible las técnicas que generalmente
solemos emplear por Cartagena y sus alrededores por las distintas zonas en
las que se pueden capturar doradas.
Nomenclatura
Latín, Sparus auratus;
Francés, Dorade royale; Inglés, Gilt-head seabream; Alemán,
Goldbrassem; Italiano, Orata; Catalán, Orada y Daurada;
Gallego, Dourada; Asturiano, Mazota; Vasco, Txelba
urraburúa; Murciano,
Dorá y Dorada.
Descripción
El cuerpo de la dorada es
ovalado y comprimido, bastante parecido al sargo, aunque algo más
alargado, con la cabeza más corta y el perfil del rostro más curvado. Los
labios son gruesos, la mandíbula superior está armada de dientes cónicos y
con diversas filas de muelas de forma lisa formando como una especie de
empedrado. La mandíbula inferior es análoga a la superior, y se puede
decir que el conjunto forma una máquina perfecta para triturarlo todo.
La cola es ancha y
potente, que le permite una natación rápida y veloz.
La coloración dominante
de la dorada es plateada, con un dorso grisáceo que se va difuminando
hacia el vientre, llegando a presentar éste un tono blanquecino o
sonrosado. La mancha dorada brillante que presenta en su frente a la
altura de los ojos la hacen inconfundible. También presenta unas manchas
rojizas en los extremos de sus mejillas.
Las doradas de
piscifactorías se diferencian de las salvajes por tener una coloración más
apagada, así como las carnes más grasientas, debido a la alimentación a
base de piensos y al sedentarismo a las que se hayan sometidas.

Zonas como la de la foto, en las que se
mezcla la arena, con abundante vegetación y rocas son apropiadas para que
se muevan las doradas.
Es un espárido que
preferentemente vive cerca de la costa, pero también se puede encontrar en
bajíos mar a dentro y prácticamente en todos los lugares donde roca
vegetación y arena se mezclan. Se desplazan con frecuencia, siguiendo a
veces el influjo de la estación, no despreciando las aguas salobres de las
lagunas costeras. Entrando a estas por los canales de comunicación,
especialmente en los periodos de reproducción, que suele ocurrir entre los
meses de septiembre hasta mediados o finales de diciembre. También se
suelen encontrar en las desembocaduras de los ríos, especialmente en
primavera y verano.
Durante su fase juvenil
les gusta la compañía de sus congéneres y forman grandes bandadas; pero
por el contrario se van haciendo más solitarias con la edad.
No les gustan las grandes
profundidades, y se pueden encontrar desde pocos centímetros hasta los 20
o 30 metros. Al igual que pasa con casi todos los demás peces, la dorada
no va a ser una excepción, antes no era raro pescar algunas que
sobrepasasen los 8 kilos y 80-90 centímetros de longitud. Ahora nos
podemos “dar con un canto en los dientes” si conseguimos alguna de 2 o 3
kilos.
Su alimentación
Es un pez carnívoro, cuya
dentadura parece expresamente preparada para triturar cuerpos duros; en
efecto su alimentación casi en exclusiva se compone de moluscos y
crustáceos. La capacidad que tiene para triturar un mejillón o una ostra
la hacen un enemigo temible en los criaderos de estos moluscos. Un banco
de grandes doradas puede acabar en pocos días con uno de estos criaderos.
También les encantan los anélidos que se van desenterrando o que quedan al
descubierto en algunas playas por la fuerza de las olas y mareas.
Costumbres y
reproducción
La dorada es
mayoritariamente diurna. Está más activa en días de buen tiempo: Sol,
altas presiones atmosféricas etc. Por el contrario, se ve afectada por el
mal tiempo: bajas presiones, tiempo nublado, fuertes vientos, cambios
bruscos de temperatura etc.
Cuando se traslada en
busca de alimento recorre las escolleras, praderas de posidonias, las
playas, los interiores de los puertos o zonas portuarias y todas las zonas
de pasto a las que tienen por costumbre, siempre en continuo movimiento.
Esta especie, al igual
que una mayoría, al principio de su madurez sexual todos son machos,
convirtiéndose en hembras a medida que van adquiriendo mayor tamaño.
La dorada suele llevar a
cabo su reproducción entre los meses de septiembre hasta mediados o final
de diciembre. En los meses y lugares que se suelen reproducir también
están activas de noche; posiblemente debido a su alta concentración.
Desde el mes de enero
hasta abril o mayo es muy raro encontrarla en las playas, ya que por lo
general inverna en zonas más cálidas y profundas; pero por el contrario no
es tan raro encontrarla dentro de las zonas portuarias, escolleras y
cantiles o zonas rocosas donde sí encuentra esas condiciones.
La pesca
La mejor época para la
pesca de este espárido es sin ningún tipo de dudas la comprendida que va
desde principios de la primavera hasta últimos días del otoño; aunque en
determinadas zonas también se puede conseguir alguna que otra captura en
los meses invernales, siempre con buen tiempo y a las horas que más
calienta el Sol, también se pueden dar algunas picadas de noche, aunque
más raramente.
Se puede decir que la
dorada es en general de costumbres más bien diurnas, que es cuando más se
mueve en sus constantes correrías en busca de sus zonas de pasto, y por lo
tanto cuando se encuentra más activa. Esto no quiere decir que de noche no
se pueda pescar ninguna. Está más que demostrado que en su época de
reproducción se han dado bastantes capturas, sobre todo en noches claras
(con luna). Todo ello debido a su recelo y desconfianza a tomar cualquier
alimento en plena oscuridad (sobre todo las más crecidas).
MODALIDADES Y TÉCNICAS
En la pesca de la dorada
generalmente se suelen emplear variedad de modalidades y técnicas, siempre
en función de adecuar la conjunción de una serie de circunstancias que se
dan o que es previsible que se vayan a dar en cualquier momento, y que
todo ello va en relación con la zona, equipo (cañas, carretes, aparejos,
cebos, etc).
En este tipo de pesca,
por lo general, la mayoría de las modalidades se suelen efectuar con cañas
de lance que son las que mejores resultados ofrecen, “dejando aparcadas
las cañas de mano” ya que solo nos pueden proporcionar alguna captura de
forma mas bien casual.
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